Jugando con la luz natural

/ julio 2, 2020

Salimos a poner a prueba la respuesta de nuestra Sony alpha 7aIII con el adaptador Sigma M-11 para objetivos Canon. Hace dos semanas nos escapábamos por la ribera del río Tormes para hacer una sesión de fotos con Azahara. Ahora volvemos a contar con su colaboración para comprobar la efectividad de nuestra Sony con los objetivos Canon.

Comenzamos la tarde en el estudio. Aprovechamos la luz que entra por una ventana y nos ayudamos en momentos con un pequeño reflector plateado. Ponemos a prueba con la Sony a7III el Canon 85mm f1.4 y el Sigma 24-35 f2. No notamos que vaya mucho mejor el angular de Sigma que el tele de Canon. A pesar de que el adaptador M-11 responde mejor con los objetivos Sigma, el Canon responde estupendamente.
Cambiamos de fondos y escenarios y de vestuario, en ningún momento el enfoque se resiente con fondos oscuros o claros. Apuramos las aperturas al máximo para forzar situaciones pero el enfoque al ojo de la Sony se comporta profesionalmente. El ISO en la sesión va oscilando 2.000 y 8.000 y los resultados son muy buenos. La cámara responde muy bien al ruido.

Tras las pruebas en el estudio salimos a la calle. Nos trasladamos a una zona asfaltada pero con las calles cortadas y ahí aprovechamos un poco las zonas de asfalto. Cae la tarde y seguimos ayudándonos de un reflector, dorado esta vez, para dar unos puntos de luz diferentes. Para esta ocasión incorporamos el Canon 70-200 f2.8 IS USM. El teleobjetivo se resiente más que las focales fijas y empieza a dudar en el enfoque un poco más. En zonas en sombra responde bien pero sufre en los contraluces.

En esta ocasión, a penas tenemos que subir el ISO de 100. El reto es ver la respuesta en contraluces y contrastes fuertes. En este caso, la Canon 5D mark IV se comportó mejor que la Sony pero hay que tener en cuenta que esta última no usaba sus objetivos nativos. Con todo, la efectividad ha sido satisfactoria.

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